Un modelo sitúa las condiciones favorables para el ARN hace unos 4.330 millones de años.
Un modelo de la Tierra primitiva sitúa la aparición de condiciones favorables para la química relacionada con el ARN en sistemas hidrotermales hace unos 4330 millones de años. Esta estimación no data el origen de la vida, sino que indica cuándo ciertos entornos pudieron haberse vuelto propicios para las moléculas prebióticas.
Una tierra aún marcada por los impactos
El estudio, codirigido por Oleg Abramov, investigador del Instituto de Ciencias Planetarias, y publicado en Nature Communications , se centra en el Hádico, el primer gran período de la historia de la Tierra, que abarca desde hace aproximadamente 4.500 millones hasta 4.000 millones de años.
Durante este período, asteroides y cometas impactaron frecuentemente el joven planeta. Sus impactos calentaron la corteza y pudieron haber provocado episodios de esterilidad global. Pero también habrían fracturado las rocas, favoreciendo la circulación del agua y la formación de fuentes hidrotermales en los océanos nacientes.
Estos entornos se estudian como posibles lugares para el surgimiento de la vida. En la Tierra, hoy en día prosperan comunidades complejas alrededor de fuentes hidrotermales, sin luz solar y bajo condiciones específicas. Esto no prueba que la vida se originara allí, pero hace que estos entornos sean interesantes para estudiar posibles escenarios de su origen.
El rastro de un mundo de ARN
Para reconstruir el efecto del bombardeo sobre la corteza terrestre, el equipo creó un modelo informático que abarca el periodo comprendido entre 4.500 y 3.500 millones de años atrás. Según los resultados obtenidos, las condiciones fueron demasiado inestables para permitir la persistencia de formas de vida primitivas hasta hace aproximadamente 4.400 millones de años. Posteriormente, es posible que se hayan desarrollado entornos más estables.
Los investigadores estimaron específicamente la evolución de las temperaturas en los sistemas hidrotermales. Hace unos 4330 millones de años, estas temperaturas habrían sido compatibles con la supervivencia del ARN y otras moléculas prebióticas, y habrían ofrecido un potencial favorable para una química duradera asociada al ARN.
Esta hipótesis, denominada «el mundo del ARN», propone que esta molécula precedió al ADN y a las proteínas en las primeras etapas de la evolución. El ARN desempeña un papel en el uso de la información genética, y algunas moléculas de ARN también pueden facilitar reacciones químicas. Según esta teoría, podría haber participado tanto en el almacenamiento de información como en funciones químicas antes del surgimiento de los sistemas biológicos modernos.
Una ventana de posibilidades, no una fecha de nacimiento.
La fecha de hace 4330 millones de años debe interpretarse con cautela. Corresponde a un período en el que, según los modelos, las condiciones habrían propiciado el desarrollo de procesos químicos relacionados con el ARN. Esto no significa que la vida apareciera precisamente en ese momento, ni que los investigadores hayan identificado las primeras formas de vida.
Un surgimiento posterior sigue siendo posible. La vida podría haber aparecido durante el eón Arcaico, el período posterior al eón Hádico, que comenzó hace aproximadamente 4 mil millones de años. El registro geológico aún no ofrece una respuesta definitiva: algunas rocas son objeto de debate en cuanto a la posible presencia de vestigios de vida muy antigua.
La cuestión no se limita al origen del ARN. Para que un sistema vivo funcione, también debe explicarse la aparición del metabolismo y de compartimentos, como las membranas celulares, capaces de albergar reacciones químicas. El orden en que se desarrollaron estos elementos y cómo evolucionaron conjuntamente sigue siendo un misterio.
Por lo tanto, el estudio ofrece un punto de referencia para comprender cuándo la Tierra primitiva pudo haber brindado condiciones favorables para ciertos procesos químicos. No establece cuándo comenzó la vida, pero arroja luz sobre uno de los posibles períodos de su aparición.
Fuente: Últimas noticias de Futura-Espace (www.futura-sciences.com)
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Autor: Laurent Sacco, periodista científico
