En el norte de Europa, la defensa se basa en la movilización de toda la sociedad.
Desde la invasión rusa de Ucrania, voluntarios de los países bálticos y nórdicos se han unido a organizaciones de defensa que reúnen a personal militar y civil. En Estonia, la activista por la paz Ingrid Nielsen se entrena con morteros. En Alemania, donde entró en vigor una nueva ley sobre el servicio militar en 2026, el debate también se centra en el papel que debe desempeñar la sociedad en la preparación ante crisis.
En los países bálticos, la defensa se moviliza más allá del ejército.
Ingrid Nielsen, madre de tres hijas y activista ambiental de Tallin, jamás imaginó que algún día vestiría un uniforme. El 24 de febrero de 2022, las imágenes de Butcha y los relatos de las atrocidades cometidas en Ucrania cambiaron su percepción de la amenaza. Hoy participa varias veces al año en ejercicios forestales, donde aprende, entre otras cosas, a cargar un mortero de 120 milímetros.
Ella es una de las miles de mujeres que se han unido a Naiskodukaitse, la organización femenina de la Liga de Defensa de Estonia, desde el inicio de la invasión a gran escala. En Letonia, Lituania y Finlandia, las organizaciones de defensa voluntarias también están atrayendo a nuevos miembros. El principio que se defiende en estos países es que la preparación no es responsabilidad exclusiva de las fuerzas armadas.
Estonia, con una población de 1,3 millones de habitantes y 7.000 militares de carrera según las cifras citadas en el informe, también depende de reservistas, especialistas en informática, socorristas voluntarios, profesores y padres de familia. Los ciudadanos participan en seguridad de redes, programas de mentoría para jóvenes y ejercicios sobre el terreno. Nele Loorents, del Centro Internacional para la Defensa y la Seguridad en Tallin, describe a los voluntarios como un elemento fundamental de la resiliencia del país.
La preparación se extiende a la vida cotidiana.
Los enfoques varían de un país a otro, pero comparten un denominador común: se anima a la población civil a comprender su papel en una crisis. En Letonia, la educación en defensa forma parte del currículo escolar. En Finlandia, los niños aprenden, entre otras cosas, a identificar la desinformación, mientras que los líderes políticos visitan refugios subterráneos en Helsinki.
La politóloga Oksana Huss, investigadora de la Universidad de Duisburg-Essen, destaca la experiencia ucraniana. Tras la Revolución de la Dignidad de 2014, la ciudadanía organizó servicios médicos, logística y estructuras de protección. Estas iniciativas contribuyeron a apoyar a los soldados, a las personas desplazadas y al funcionamiento de las ciudades durante la invasión de 2022, explica. Según Huss, esta capacidad de adaptación se forjó a partir de redes ciudadanas, en lugar de ser organizada exclusivamente por el Estado.
En Alemania, el debate está adquiriendo una nueva dimensión.
Alemania está revisando su política de reclutamiento militar y, en términos más generales, el papel de la población en la defensa. El Bundestag aprobó la Ley de Modernización del Servicio Militar en diciembre de 2025, que entró en vigor el 1 de enero de 2026. Desde entonces, los hombres de 18 años deben completar un cuestionario sobre su motivación e idoneidad para el servicio; la participación es opcional para las mujeres. A partir del 1 de julio de 2027, los hombres nacidos en 2008 o después también deberán someterse a un examen médico. Inicialmente, el sistema se basa en la participación voluntaria. ( bundesregierung.de )
Para Florian Constantin Feyerabend, experto en seguridad, la defensa civil no se limita a soldados y armas. Sin embargo, el debate en Alemania sigue plagado de desacuerdos. El activista por la paz Yannick Kiesel cuestiona la idea de que la seguridad se base principalmente en el rearme y hace hincapié en la educación, los servicios sociales y la integración. Por su parte, el teniente coronel de la reserva Roland Bösker aboga por una participación más amplia, que puede incluir a la defensa civil, los hospitales o las agencias gubernamentales, sin necesidad de pertenecer a las fuerzas armadas.
Esta preparación también tiene una dimensión logística. El plan operativo alemán prevé la coordinación entre los componentes militares de las fuerzas de defensa y el apoyo civil necesario. En caso de crisis, la posición de Alemania en Europa la convertiría en un punto de tránsito para los refuerzos aliados. La Bundeswehr presenta este plan como un marco de cooperación entre las fuerzas armadas, las autoridades y los socios civiles; su contenido detallado no es público. ( bundeswehr.de )
Compararse con los países nórdicos y bálticos no significa que Alemania vaya a adoptar su modelo. La cuestión que surge, según el informe, es más bien la de la contribución de la sociedad en su conjunto, más allá del ámbito militar. El cambio de mentalidad sigue siendo lento y controvertido.
Fuente: Voxeurop (voxeurop.eu)
Artículo original: Ver la fuente original
Autor: Adrian Burtin
