Bicentenario de la fotografía: un aniversario que recuerda su singular conexión con la realidad.
El Ministerio de Cultura celebra a nivel nacional el bicentenario de la fotografía con exposiciones y publicaciones dedicadas a este medio. Para el historiador de la imagen André Gunthert, este aniversario también representa una oportunidad para reflexionar sobre lo que distingue a la fotografía: su vínculo histórico con la realidad, que ha perdurado a través de las transformaciones de las prácticas visuales.
Una celebración a nivel nacional
El 7 de septiembre de 2026, en el sitio web L’image sociale, André Gunthert publicó un artículo que retoma el inicio de las celebraciones del bicentenario. El diario Libération dedicó un suplemento de ocho páginas al tema. Por su parte, la revista Fisheye publicó un número especial de 224 páginas con un listado de los eventos organizados en toda Francia hasta finales de 2027.
El programa se implementará en museos, archivos y galerías de todo el país. Está gestionado por el Ministerio de Cultura y sus distintos departamentos. Para Gunthert, esta magnitud refleja el papel fundamental que desempeña la fotografía tanto en la vida cotidiana como en las artes.
Una fecha de aniversario controvertida
El bicentenario se basa en la obra de Nicéphore Niépce y en el heliógrafo, fechado entre 1826 y 1827. Esta referencia es anterior a 1839, año generalmente asociado con la introducción del daguerrotipo. Gunthert señala que esta elección histórica no está exenta de imprecisiones: el heliógrafo de Niépce no fue adoptado por otros como proceso fotográfico.
El historiador también matiza la afirmación de que Daguerre monopolizó el reconocimiento y la pensión asociados a la invención. Señala que Daguerre solicitó que la mitad de la pensión se destinara al heredero de Niépce. La conmemoración nos invita así a examinar no solo el nacimiento de la fotografía, sino también cómo se narra su historia.
La fotografía y su relación con la realidad.
Más allá de la programación, Gunthert lamenta la falta de un hilo conductor claramente perceptible en las presentaciones del bicentenario. Aboga por un enfoque centrado en la especificidad del medio: la imagen fotográfica se basa en la proyección óptica y, según él, conserva una relación particular con lo que estaba frente al objetivo.
Esta relación no impide que la fotografía sirva a la creación o la ficción. Las imágenes cinematográficas y publicitarias pueden generar escenas inventadas apoyándose en el realismo fotográfico. Según el autor, este efecto de realismo refuerza la credibilidad o el interés de una narración. Por lo tanto, la fotografía no se limita a la documentación: también ha contribuido a establecer una forma de contar historias a través de imágenes.
Gunthert considera que la historia reciente demuestra la persistencia de estas prácticas. La digitalización de las imágenes a finales del siglo XX transformó profundamente las prácticas, pero no eliminó la expectativa de una conexión con la realidad. Cree que quienes participaron en este proceso buscaron regular el retoque fotográfico para preservar el valor de verdad asociado a la fotografía.
Para el historiador, el bicentenario puede, por tanto, abrir un proyecto aún inconcluso: contar cómo la fotografía ha moldeado una cultura visual familiar, manteniendo al mismo tiempo una distinción entre la imagen resultante de un registro óptico y las imágenes resultantes de otros procesos.
Fuente: L’image sociale (imagesociale.fr)
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Autor: André Gunthert
